El juego viene empaquetado en una robusta caja, en la línea de otros productos de la casa como Munchkin o Chez Geek, aunque un poquito más pequeña, lo cual la hace más cómoda si cabe. Y en su interior, ¡los tesoros!: un librito de instrucciones a color, en seis idiomas distintos (incluido el castellano, claro); una pequeña cartulina recordatorio de las combinaciones de cartas (muy práctica en las primeras partidas); una libretilla con 50 hojas de puntuaciones (para anotar el tanteo en las partidas) y un mazo de 64 cartas.
Las cartas, a todo color, son vistosas y agradables al tacto (¡y huelen muy bien!), aunque, como siempre, es muy recomendable ponerles fundas para no estropearlas. El mazo consiste en sesenta cartas numeradas (en tres colores distintos), un 1 multicolor, un fénix verde, otro amarillo y un dragón rojo.
Esto se adereza con detalles que dan a Gang of Four más vidilla y diversión: El color de las cartas influye en su valor; los fénix son cartas poderosas que sólo pueden jugarse emparejadas entre si, o en solitario; el dragón es la carta más valiosa del juego, y sólo puede jugarse sola; al principio de cada ronda, el perdedor de la anterior le dará al ganador su mejor carta, y el ganador le dará al perdedor la carta que le plazca. Además, en cada ronda se alterna el orden de juego.
Gang of Four es menos cachondo que otros juegos de cartas no coleccionables, pero no menos divertido. Lo bueno de este juego es que gustará a los aficionados a los juegos de cartas enrevesados y a los que prefieran juegos más tradicionales. Para veladas tranquilas con tres o cuatro amigos, a la luz de unas velas y bebiendo licor de flores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario