19 de marzo de 2009

Reseña Fotográfica, hoy presentamos: Saint Petersburg

Andaba yo de camino al curro escuchando en el coche los podcast de Vis Lúdica cuando lo que allí se comentaba me hizo activar el radar busca juegos. David y Javier hablaban maravillas de Saint Petersburg, del que yo sabía poco hasta entonces. Como de costumbre, me puse a investigar en las polvorientas bibliotecas lúdicas y en los oscuros archivos de las mejores hemerotecas. Bueno, en realidad busque en la BSK y en la BGG, que es dónde hay que buscar estas cosas. Finalmente adquirí el juego, y bien contento que estoy. He disfrutado mucho las (pocas) partidas que he jugado y confío en jugarlo mucho más. Además, este juego se me da bien, lo cual ayuda a levantar un poco el ánimo de alguien (yo) que JAMÁS ha ganado a dos de sus juegos preferidos: Puerto Rico* y Caylus. Aquí mucho hablar de juegos, pero a la hora de la verdad soy así de gualtrapas.

*Esta frase debe haberme traído suerte, puñetas. Unas horas después de escribirla la Vengadora Tóxica y yo hemos jugado un Puerto Rico, ¡y al fin he ganado! Con todo, ambos coincidimos en que el edificio del Muelle es demoledor en una partida a dos jugadores. He comprado este edificio (y recordemos que en las partidas a dos jugadores sólo hay un “ejemplar” de cada edificio en juego) y, viendo que la Vengadora no podía producir tabaco, he cargado parcialmente uno de los barcos (nuevo recordatorio: en las partidas a dos sólo hay dos barcos cargueros) con unos pocos barriles de tabaco. De este modo, ese barco ha quedado inutilizado durante casi toda la partida, mientras yo embarcaba el resto de mis barriles de tabaco en mi barco virtual y almacenaba las mercancías sobrantes en mi Almacén Grande. Con ello, la Vengadora sólo disponía de un barco para cargar mercancías. Sumamos a eso que yo me he hecho con el Almacén Grande (quitándole a ella tal posibilidad), y el resultado es obvio: buena parte de la mercancía que ha producido la Vengadora ha terminado en el fondo del mar. Tal vez suprimamos el Muelle en próximas partidas a dos.

Al lío, pataliebres. Saint Petersburg es un juego de desarrollo en el que ayudaremos al Zar a convertir esta ciudad en la más fastuosa del imperio, toma ya. Para ello deberemos contratar a los más hábiles artesanos, construir los más hermosos edificios y atraer a los nobles de más alta alcurnia para, así, dar brillo y esplendor a nuestra ciudad. Todo lo cual, de hecho, se traduce de forma bastante abstracta en comprar cartas a porrillo: cartas de artesano, de edificio y de nobles. Tales cartas nos reportarán beneficios de forma periódica. Los artesanos nos reportarán dinerote con el que comprar más cartas, los edificios nos darán puntos de victoria con los que ganar la partida, y los nobles nos darán ambas cosas (dinerito y puntos). Además podremos comprar cartas de intercambio, que sirven para mejorar las cartas que hemos comprado antes.

Todo esto se desarrolla de forma exponencial (cuanto más compras, más generas), pero entraña cierta dificultad. Un dinero mal invertido puede colapsar el crecimiento del jugador. Por ejemplo, si invertimos desde el principio en demasiadas cartas de edificio y pocas de artesanos pronto nos encontraremos con que nuestra economía se mantiene estancada, cuando lo que realmente interesa es que tal economía mejore turno a turno. Personalmente, opino que lo ideal es invertir en cartas que generen capital en las primeras etapas del juego, para, más adelante, comenzar a invertir en puntos de victoria. Esto puede provocar algo de pánico cuando ves a tus oponentes distanciarse en el marcador de PV, pero luego serán ellos los que se queden pasmados cuando tú cojas carrerilla y les sobrepases con la velocidad de un Exocet.

Por otro lado, los jugadores alternan sus turnos de un modo interesante que, aunque queda decidido desde el comienzo de la partida, equilibra la ventaja de los jugadores iniciales mediante un sistema de alternancias muy original.

Ahora veamos las fotos que he hecho. Veréis que es un diseño algo rarito. A la Vengadora Tóxica le horroriza tanto como a mí me gusta, ya ven ustedes. Cómo siempre, clic para agrandar.


Esta es la caja del juego. Tiene un tamaño muy cómodo (menos aparatosa que el estándar “agricola”). Además, con todos los componentes dentro es ligera.


Todo bien encajadito en compartimentos, sin peligro de que se nos desordene.


Una revista con las reglas. Ocho páginas a todo color (más o menos) en una impecable prosa alemana. Ánimo: aquí os dejo la traducción.



Y una hoja de ayuda que no he usado nunca porque no la entiendo.


El tablero tiene una factura impecable. No es grande, ni falta que hace. En esencia sirve para depositar las cartas que los jugadores iremos comprando y para marcar los puntos de victoria.










Estos meeples identifican a los jugadores (¿he dicho que es un juego para 2 a 4 personas?) y marcan sus puntos de victoria.


Y estas piezas se usan para señalar el orden de juego. Van rotando entre los jugadores, de modo que este orden cambia en cada fase.


Dinerito, impreso sólo por un lado para que nuestros oponentes no sepan cómo andan nuestras arcas.


Y las cartas, chiquitinas. En verde las de artesanos. En azul las de edificios. En naranja las de nobles. Y luego están las de intercambio, que mejoran todas las anteriores.









Para terminar, el aspecto de una partida a cuatro.



En definitiva, Saint Petersburg es un buen juego, de reglas sencillas y cierta profundidad. Intuyo que su estrategia es evidente al cabo de pocas partidas y que no ofrece la variedad y rejugabilidad óptimas. Pero, con todo, lo considero recomendable en cualquier ludoteca. Puesto que es un juego económico, resulta una excelente inversión para sacarlo de forma ocasional ante todo tipo de jugadores.


Lo malo:

- Tiene poca variedad en las estrategias para ganar

- Con dos jugadores hay demasiados recursos disponibles y desaparece la tensión

- Si colapsas tu desarrollo en las primeras fases, estás perdido

Lo bueno:

- Siendo sencillo, requiere sopesar las decisiones con cautela, y eso lo hace divertido

- El acabado de sus componentes y, al menos para mí, su estética

- Apto para todos los públicos

2 comentarios:

David Arribas dijo...

Pues nosotros a dos tenemos una ensaladas de Hostias. Aunque haya mas recursos, la lucha es encarnizada.

Si juegas mucho y te mola pillate la expansión, no vale mucho dinero y añades cosas chulas al juego, incluida la posibilidad de un quinto jugador, que nosotros no hemos probado, pero hay cartas que cambian y otras nuevas, bastante interesante.

Saludotes

El Vengador Tóxico dijo...

Pues si con St. Petersburg acabáis a hostias, avísame cuando echéis una de Combat Commander, que eso quiero verlo. XD

Solemos coincidir en gustos, así que anoto la recomendación.

Salud y Ocio.