15 de octubre de 2007

El Orfanato

Comenzamos nuestro Especial Halloween dedicado al terror hablando de la película de moda en las salas: El Orfanato. Esta primera obra de Juan Antonio Bayona (apadrinado de Guillermo del Toro) es, a fecha de hoy y tras sólo cuatro días después de su estreno, el film español más visto en las salas en lo que va de año. New Line Cinema ya ha comprado los derechos de la obra, y la película será “remakeada” en EEUU, probablemente dirigida de nuevo por Bayona. Por si estos datos no hablasen suficiente del éxito de El Orfanato, añado que ya ha sido formalmente presentada a los Oscar como candidata al premio a la mejor película de habla no inglesa.

Ahora me encantaría deciros que El Orfanato merece todo esto y más, pero temo no tenerlas todas conmigo. Esta historia de terror funciona en la sala en un primer visionado, pero probablemente no soporte el envite de un segundo pase, y mucho menos el visionado en televisión. Y es que, pese a sus resultones efectismos y su hermosa y siniestra puesta en escena (aquí la comparación con Los Otros resulta inevitable), la película se derrumba sobre los endebles cimientos de un guión insustancial y una montaña de tópicos.

La historia, de la que evitaré desvelar sorpresas, narra la llegada de una familia a una casa encantada, poblada de los fantasmas del pasado. Belén Rueda interpreta a Laura, que vuelve a su hogar de la infancia, ignorante del horror que le aguarda en este. Dejando a un lado la maravillosa y elegante fotografía de Óscar Faura, el trabajo de la actriz es sin duda lo más destacable de El Orfanato. Belén Rueda sigue creciendo como actriz, y su interpretación de esta madre angustiada luchando contra sus miedos para ayudar a su ser más querido logra que la película gane mucho. Sólo la inmensa Geraldine Chaplin, en una fugaz y espeluznante intervención, logra hacerle sombra. El resto del reparto (escaso, por otra parte) es poco más que anodino.

En cuanto al ritmo, sigue la línea de las películas clásicas de terror, con pequeñas insinuaciones misteriosas al principio, ocasionales secuencias de terror y sustos varios hacia el centro, y una sonora traca final con unos últimos minutos absolutamente terroríficos. Sin embargo, como apunté antes, se recurre a escenas ya vistas en mil películas de fantasmas, lo cual, unido a lo pobre del argumento, le resta contundencia al resultado final.

Concluyendo, El Orfanato es una película poco novedosa, aunque resulta efectiva como film de terror, siempre que se disfrute en una sala de cine que (esto quizá sea más complicado, yo fracasé) no esté llena de anormales que se comporten como espectadores de un partido de fútbol. Con todo, el film dejaría un recuerdo más grato y duradero si su guión tuviese algún giro novedoso como lo tenían, por ejemplo, El Sexto Sentido o Los Otros, y si careciese de un final tan cursi como innecesario.

- Lo mejor: Geraldine Chaplin y su trance.

- Lo peor: Peter Pan


A la Vuelta de la Esquina:
- Three Extremes
- Rinne

14 de octubre de 2007

¡Esto es Halloween!



En el cementerio, las garras de los muertos vivientes surgen de la tierra musgosa. En el campanario, las gárgolas han cobrado vida, sus ojos rojos fulgurantes y demoníacos. Los espectros del viejo caserón deambulan por los pasillos. En la noche aúllan los lobos y en el castillo el vampiro sale de su ataúd. La oscuridad se ha cernido sobre Venganza Tóxica. El Vengador se ha convertido en una siniestra calabaza. Un coro de niños muertos está cantando una espeluznante melodía. “En la ciudad que es mi hogar, el Día de Difuntos voy a celebrar. ¡Esto es Halloween!”

13 de octubre de 2007

Los Ladrones del Cielo

Hoy no tengo ganas de hacer crítica constructiva. Ante este engendro prefiero arremeter a patadas y que se encarguen otros de las opiniones sesudas. Me pregunto qué ha movido a la Editorial Planeta a publicar una bazofia de esta calaña. Los Ladrones del Cielo es una idiotez de 570 páginas en formato bolsillo. 570 páginas repletas de personajillos estúpidos, situaciones ridículas y propaganda católica trasnochada. Con un punto de partida poco prometedor, la cosa empeora a cada página que avanzamos. La historia comienza, tras un prólogo escasamente emocionante en que se relata un robo perpetrado por nuestro protagonista (un ladrón de guante blanco, ya ven ustedes), cuando un carismático multimillonario contrata a Michael St. Pierre para robar dos llaves de un museo vaticano. ¿Qué llaves son esas? Nada menos que las llaves que Cristo le dio a Pedro: las Llaves del Cielo.

Vale, como concepto pase. Un objeto de relevancia histórica y simbólica y bla, bla, bla… pero no, el autor de esta tontería decide que las llaves de marras son, a todos los efectos, las verdaderas Llaves del Cielo. ¿Y quién es el millonario contratista? El mismísimo Príncipe de las Tinieblas (¡toma ya!). Claro, cuando las llaves son robadas, ¿qué pasa? Pues que las puertas del cielo quedan cerradas y ya nadie puede entrar. Que la gente se muere y sus almas se quedan vagando en el purgatorio más perdidas que una vaca en un parking. Por un breve instante una lucecita de esperanza se ilumina en el corazón del pobre lector. ¿Se levantarán los muertos de sus tumbas? ¿Se poblará el mundo de muertos vivientes? Pero no. Richard Doetsch, el artífice de esta chorrada, es políticamente correcto, así que nada de zombies en esta historia.

Tras el robo de las joyas (tan sencillo como ridículo) las Llaves del Cielo están en poder del Diablo, y Michael, viendo su error y preocupado por la inminente muerte de su esposa (católica y apostólica recalcitrante, amén de enferma terminal) y la posibilidad de que esta no ascienda al Cielo, parte de nuevo en busca del tesoro. Ahora viene lo de engañar al demonio metiéndole en iglesias camufladas y dar el cambiazo de las llaves no una, ni dos, sino tres veces a lo largo de esta insufrible historia.

Las escenas de acción están a la altura del peor Chuck Norris y las escenas dramáticas a la altura del peor… Chuck Norris. Estamos ante un disparate colosal, una de esas novelas soberanamente malas en su trama y en su prosa que no tienen ni la decencia de servir de entretenimiento ligero. Una mamarrachada llena de sentimentalismo lacrimógeno propio de un telefilm cutre, de secuencias de acción soporíferas, de personajes con el carisma de una patata de tamaño medio y de una religiosidad mal llevada. Y de tal modo, no gustará a los aficionados al drama, ni a los amantes de la acción, ni al lector religioso con un ápice de inteligencia, ni a nadie con un mínimo sentido del gusto. Un engendro que va ir derecho a mi cubo de la basura.

A la Vuelta de la Esquina:

9 de octubre de 2007

Hipgnosis, Segunda Parte

El trabajo de Hipgnosis en las portadas de Pink Floyd fue tan notable que probablemente muchas personas reconocen algunos de estos diseños sin saber a qué álbum (o incluso a qué grupo) pertenecen. Doy fe de lo hipnótico (valga la expresión) que resulta escuchar Wish You Were Here mientras observamos detenidamente cada detalle de esa fotografía con los dos hombres estrechando sus manos.

A Saucerful of Secrets


More


Ummagumma


Atom Heart Mother


Meddle


Obscured by Clouds


Dark Side of the Moon


Wish You Were Here


Animals


A la Vuelta de la Esquina:

7 de octubre de 2007

La calabaza viene de camino

Ya lo insinué hace poco, pero hoy lo hago oficial: ¡Halloween llega a Venganza Tóxica! A partir del próximo 15 de octubre y hasta la noche de difuntos, nuestro foro se viste de musgo y telarañas. Dos semanas dedicadas al terror, el horror y el pavor, con un montón de contenidos sanguinolentos y ultratúmbicos. Afilad vuestras estacas y preparad los frascos de agua bendita. ¡Halloween se aproxima!